LUGARES PARA SOÑAR

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cerrar lo ojos y sentir

domingo, 2 de enero de 2011

CUANDO GONZÁLEZ PONS ENCONTRÓ A ALVAREZ CASCOS

Siempre nos han dicho, desde muy pequeños, que un pájaro jamás podrá tomar una escopeta y disparar al cazador. Por muchas y variadas razones, todas obvias, no hace falta explicar los motivos.
González Pons es una gaviota pérdida de un partido político que se ha caracterizado, de un tiempo a esta parte, por tener portavoces de poco calado, cuando no de una bajura extrema.
El hombre que inventa un titular en cada intervención, ha arremetido contra un tótem del partido que representa, mejor dicho un ex – tótem, pues lo ha dejado; arremeter contra Álvarez Cascos tiene como consecuencia que te vas a enfrentar (Pons) contra un enemigo que puede destrozarte en todos y cada uno de los sentidos. Conocedor como es de un partido en el que lleva desde su fundación; sabiendo, como sin duda sabe, de dónde viene el portavoz y a cambio de qué, bien haría este personaje de farándula en ser comedido con sus palabras y mantenerse expectante ante las acometidas de un tiburón demasiado peligroso para la estabilidad de su propio partido.
Por otro lado Rajoy, como viene siendo habitual en su caso, ha cercenado las expectativas de otro de los que le ayudó a llegar a dónde hoy está. Ser agradecido no es algo que se lleve en política, más allá del cambio de dinero en el bolsillo ajeno, sin embargo este gallego de voz tranquila está a la altura de su oponente político, el presidente del gobierno.
Ambos, bajo una pátina de savoir faire van dejando cadáveres a uno y otro lado de su particular carretera.
González Pons, en su labor como portavoz, va a toparse muchas veces en estos días con el otrora ariete del PP, atentos estaremos al intento de descabello de unos sobre un morlaco que, sin duda, no ha doblado manos, ni está vencido, ni mucho menos se dejará humillar.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

ESPERABA MÁS DE TI... ME HAS DEFRAUDADO...

Estas y otras frases les escuchamos con demasiada facilidad, bien en el ámbito personal, bien en la percepción sobre terceras personas que podamos tener. Son de esas frases engañosas que buscan arrojar sobre el otro la frustración personal que nos embarga.

Por un lado tendemos a esperar cosas de los demás, idealizamos al otro con nuestros propios deseos. Esperamos de ellos lo que nosotros presuponemos que nos tiene que dar. Revestimos su personalidad con rasgos de la nuestra, exigimos después que actúen como esperamos que lo hagan. No reparamos, o rara vez lo hacemos, en que cada individuo es un conjunto de complejidades, una personalidad independiente en sí misma que nos aportará lo que quiera; así las cosas, la apreciación que nosotros tengamos dependerá de nuestro grado de permeabilidad a las otras personalidades.

Nadie nos defrauda, excepto nosotros mismos que nos creamos expectativas que superan la realidad. El ser humano, en una de sus vertientes, tiende a buscar en los demás, aportaciones que por sí mismo es incapaz de adquirir. Pretende tener a su servicio a los demás, razón esta por la que se siente defraudado cuando el otro vive su vida y se desmarca del objetivo que mentalmente le hemos marcado.

El ser humano necesita la empatía para poder socializarse, sin una buena socialización es imposible realizar la mayoría de las tareas que desempeñamos habitualmente. Las personas con dificultades para la comunicación, encerradas en si mismas, terminan por abrazar la soledad o la depresión, por terminar hundidos en las profundidades de su propia miseria personal.

Ahora, inmersos como estamos en las fiestas navideñas, es costumbre felicitar las fiestas y desear un año próspero y demás; Encierran estas frases una actitud un tanto hipócrita, muy ligada a la hipocresía moral de estas épocas del año. Lo normal es que deseemos a los demás un buen día, cada día del año, etc. Sin embargo, el resto del tiempo estamos muy ocupados para pensar en los demás. Pasa lo mismo con los regalos, ¿qué razón hay para regalar sólo cuando hay obligación (cumpleaños, santos, etc.)?, Lo adecuado sería regalar en cualquier instante, sin esperar nada a cambio, simplemente por el mero hecho de demostrar un afecto sobre alguien determinado. Una actitud positiva que sin duda redundaría en un cambio sobre la percepción de los demás y de nosotros mismos.

El ser humano no es una isla en un océano social, forma parte de las mareas, del flujo de unas sociedades convulsas en un mundo tan globalizado. Sociedades que viajan a velocidades diferentes, en marcos espacio – tiempo, también distintos; pero a las cuales el mundo globalizado y manipulado por unos cuantos, pretende empujar para que viajen a una velocidad constante...

Muchas de nuestras frustraciones individuales tienen mucha relación con la necesidad auto – impuesta de seguir la senda marcada por nuestro predecesor, sin tener en cuenta que quizá la senda conduzca a un despeñadero...

martes, 28 de diciembre de 2010

¿Y SI LAS COSAS NO SON COMO CREEMOS QUE SON?

Vivimos una época donde las certidumbres del pasado siglo van dejando paso a las dudas presentes y futuras. Teorías como la de las que se derivan de la Mecánica Cuántica, van acumulándose día a día en la repisa de nuestros pensamientos, poniendo en duda todas las verdades que asumimos como invariables desde muy temprana edad.
Educamos nuestro cerebro bajo los parámetros de las realidades que hemos tenido presentes en el momento de desarrollo intelectual, sin poner en duda los conjuntos de pesos y medidas que se nos dieron; hemos aceptado que la realidad que vemos es aquella que nos enseñaron y aprendimos, que hay cosas que no permiten una duda… ¿o sí?
Con el desarrollo de las nuevas tecnologías científicas y médicas, muchos de los anatemas invariables durante generaciones han tenido que transformarse o mutarse en otros nuevos; la tomografía axial computarizada ha permitido a los médicos y científicos descubrir estructuras profundas de nuestro cerebro que antes no se conocían y que han venido a cambiar el mapamundi de nuestro cuerpo calloso.
La Mecánica Cuántica y la Física Cuántica, ya presentes en los comienzos del siglo XX, se están desarrollando en los comienzos de este nuevo siglo a una velocidad vertiginosa. Surgen poco a poco dudas más que razonables sobre las realidades paralelas que podemos observar; ¿vemos las cosas como son, o en realidad las vemos como nos han dicho que deberíamos verlas? ¿Lo que tocamos existe o es producto de un constructo hipotético de nuestro cerebro? Son muchas las dudas que afloran, en cada esquina de la ciencia existe un parámetro pendiente de ser analizado. Desarrollamos nuevas tecnologías que en el futuro inmediato abortarán muchos de los desarrollos presentes, demostrando su irrelevancia antes ese próximo descubrimiento.
En el futuro desarrollo de CERN se verá más o menos desarrollado sin logra encontrar el Boson de Higgs, la partícula elemental origen de la masa. Dar con esta utopía de la física de partículas, sería un descubrimiento más importante que el de la penicilina…
Durante siglos buena parte del debate filosófico y científico ha girado en torno a temas religiosos y morales; el futuro debate se instalará en la búsqueda de una verdad relativa, que atiende a hipótesis que están por demostrar. Un lugar de encuentro de la ciencia, que como es bien sabido tiende a desmontar verdades irrefutables una tras otra.
Para muchos quedará el libre albedrío, la libertad natural, mental y psicológica que hace que el futuro siempre sea utópico. Me pregunto dónde nos llevará la respuesta a las preguntas: ¿Qué sabemos? ¿Qué somos? ¿Dónde vamos? ¿Qué...? ¿Cuándo...? preguntas, éstas, que están presentes en nuestras vidas desde los Griegos, incluso antes…

viernes, 24 de diciembre de 2010

PERSIGUIÉNDOTE

De un tiempo a esta parte me he dado cuenta de que tengo una cierta obsesión contigo, que te busco al doblar cualquier esquina de la vida, que te siento cerca cada noche que me doy la vuelta en la cama, sí, me he dado cuenta de que voy persiguiéndote de un tiempo a esta parte.
Yo, como todo el mundo, te persigo a ti, felicidad, con la esperanza de toparme contigo de cuando en cuando y permanecer en tu presencia el tiempo más largo posible; con la certeza de que una vida perenne a tu lado es improbable y del todo imposible.
Muchas han sido las ocasiones en las que me he preguntado ¿qué es ser feliz? ¿Cómo definiría la felicidad? Y no creas, no es nada fácil describirte. Por un lado puedo acudir a la simpleza de decir que es encontrarme bien, contento con alguien o en un momento dado. Sin embargo, ambos, sabemos que la felicidad es algo mucho más intenso. Provoca en el ser humano un torrente de reacciones químicas y físicas que difícilmente serían sostenibles por tiempo indefinido. La consecuencia de tu presencia es que uno puede ver posible lo imposible, hacer realidad sueños irrealizables.
Durante una parte de mi vida no me fue posible siquiera atisbarte, eras como un cometa, que sabemos de su existencia, pero difícilmente solemos encontrarnos con ellos. Más adelante, cuando la vida quiso ser un poco más moderada conmigo, comencé a disfrutarte, en pequeñas dosis. Disfrutando cada instante como el primero y el último. Y soñando, cuando te ibas, que pronto volvería a toparme contigo.
Sigo persiguiéndote…

martes, 21 de diciembre de 2010

HABLAR PARA NO DECIR NADA

Cada día que pasa me sorprende más la capacidad que tienen muchas personas para hablar y hablar y no decir nada. Es fabuloso como rellenan las editoriales de los periódicos día tras día sin aportar nada sustancial; por no hablar de los tertulianos de las diferentes cadenas de televisión, abonados a decir lo mismo un día tras otro. Aquí ya no se trata de no decir nada sino de pronunciar sandeces y tonterías una hora tras otra.
Imagino que la sociedad que consume este tipo de información es una sociedad enferma de valores, que quiere escuchar tonterías varias que desplacen sus problemas a otra zona de su organigrama diario.
Los jóvenes, por el contrario, no dejan de hablar y hablar, de comunicarse ¿o no? Yo tengo mis dudas, creo que los jóvenes de hoy, en general pasa con casi todo el mundo, hablan mucho, pero no para que los escuchen, sino para decir lo que quiere decir y ya está. Da igual si su interlocutor ha prestado atención o no. Sólo hay que sentarse en una cafetería una tarde y ser un poco maleducado, prestar atención a las conversaciones que se producen en el entorno de nuestra mesa; veremos entonces como dos interlocutores hablan de temas distintos, en un orden más o menos educado, pero dejando claro que cada uno dice, lo que tiene que decir. La interacción no va mucho más allá de un: “sí, bueno, puede ser… quizá”
Las conversaciones antológicas donde uno puede prestar atención a su interlocutor, donde participa de la conversación, del todo…han dejado de estar de moda. Parece como si el debate de bar, ese que se producía por cualquier motivo en otras épocas haya dejado paso a otra forma de comunicación, una manera de comunicarse que nos está alejando a los unos de los otros.

HABLAR DEL PRÓJIMO

Este es el verdadero deporte nacional y no el fútbol. Nuestra sociedad, otras también lo hacen, se caracteriza por una desmesurada afición por hablar del vecino, sea este conocido o no.
Hemos pasado de una sociedad donde los valores de daban por supuestos, donde la educación y el respeto se presuponían hasta que uno, en buena o mala lid, lo perdía. Ahora se demoniza al vecino sin conocerle, inventando, acusando, etc.
La presunción de inocencia ha dejado paso al principio de: “yo acuso y si es mentira, ya lo desmentirán…” Goebbels pensaba, allá por los cuarenta, que una mentira repetida muchas veces se terminaba convirtiendo en una media verdad. Y todo el mundo sabe que sólo hay una cosa peor que la mentira y esa es la media verdad.
Cuando somos pequeños, en las aulas nos enseñan que el lenguaje oral tiene la virtud de la desviación de la realidad a poco que los interlocutores se sucedan en el espacio tiempo. Que lo que hoy es un asesinato puede bien terminar en suicidio a poco que la imaginación vaya ocupando el lugar de la verdad.
En las relaciones personales pasa lo mismo. Aquí nadie se atreve a decir: “no se”, “no le conozco”, “no tengo argumentos para opinar”, en nuestro país se opina si o si. Bajo esta absurda defensa del derecho de opinión se esconde algo más profundo, menos prosaico y más humano: la inquina, la envidia, la actitud miserable. Hablamos de nuestros vecinos del cuarto aun cuando no sepamos si son hombre o elefante, y lo hacemos con una dignidad fingida que nos hace acreedores de una verdad que ni de lejos tenemos.
Para más tarde dejamos el deber de rectificar, que rara vez lo hacemos y si se produce es porque la mierda nos llega hasta la nariz.
De un tiempo a esta parte me he especializado en encontrarme ante situaciones donde muchos me conocen, dicen saber todo de mí, conocerme más que yo mismo, alguno hasta me ha dado los biberones que no me he tomado, o me habrán sujetado el preservativo en mi primera vez…todo vale.
Las opiniones, supuestas conversaciones, insultos, etc. Pueden ser de lo más variopinto, según el pelaje del interlocutor. Lo bueno es cuando no tienen reparos de hablar mal de uno cuando se encuentra delante, porque ni saben de quien hablan ni cómo es. Ahí, en situaciones así, lo mejor que uno puede hacer es reírse y entristecerse ante el embrutecimiento mental de una sociedad y de unos seres sociales que perdemos demasiado tiempo en hablar del prójimo en lugar de mirar en nuestro interior y ventilar el mal olor que pueda acumularse.

IZQUIERDA

Tal vez la izquierda no deje de ser nunca el lugar donde los valores humanos tienen cabida, la cámara de las ideas, esa cueva donde han quedado atrapados los sueños del hombre para conseguir un poco más de igualdad, fraternidad y de libertad.
No hace mucho que escuché que la izquierda subsiste en tanto en cuanto no moleste demasiado a la derecha. La libertad de acción del pensamiento de izquierdas está más que nunca acotado al ámbito del pensamiento, la elucubración, la ensoñación y el deseo. La realidad no deja que la ideología de izquierdas pueda asomar más allá de un mitin o de un juego de sueños imposibles.
El mundo está controlado por poderes que supuran en mucho cualquier ideología, están por encima de un pensamiento conservador, liberal o progresista. El mundo está controlado por Corporaciones empresariales que viven más allá del bien y del mal y que, en caso de necesitar una representatividad política, eligirían una política conservadora o liberal.
Para la izquierda ideológica está reservado el derecho al pataleo, el intento de subversión encubierto que se debería llevar a cabo desde las aulas, si estas no estuviesen infectadas de esa ideología única que enarbolan todos los conservadores.
Desde el punto de vista de la educación, ha sido el progresismo el que ha dado pasos de gigante en la mejora de la percepción social, del aprendizaje y demás. Claro que ha sido un progresismo que ha partido de un pragmatismo conservador, del que algunas cabezas negras han querido salir. Esas cabezas, en ningún caso ideológicamente de izquierdas, han terminado por abrazar el título de “progresistas” para poder ubicarse en algún lugar del mapa.
Para la posteridad y la historia quedarán los datos, el que en los últimos 200 años de España, los gobiernos progresistas apenas hayan representado el 10% del tiempo gobernado, sin embargo la impronta y los valores, así como la forma de sociedad han permanecido. El mundo tal y cómo lo conocemos ahora es, sobre todo, el resultado de la ruptura con el conservadurismo y la inclinación, al menos existencial durante un tiempo, hacia la izquierda.
La tradición conservadora ha subyugado durante muchos siglos todas las sociedades que nos rodean, incluida la nuestra, y ha gobernado durante la mayor parte del tiempo (con aciertos y errores). No sería justo, por tanto, atribuir a la izquierda sólo lo malo, como tampoco sólo lo bueno.