LUGARES PARA SOÑAR
cerrar lo ojos y sentir
viernes, 16 de mayo de 2014
MISERABLES
El mundo está lleno de miserables, de canallas, de asesinos, de verdugos, de personas que miran para otro lado cuando tienen la oportunidad de revertir una situación cruel e injusta.
El gran Mario Benedetti dice que: “la condición de miserable es un tumor del alma, casi siempre incurable, porque el alma no admite cirugías”. Y es del todo cierto. Los miserables no son aquellos que viven la miseria de la vida de cerca; los verdaderos miserables son los que fomentan las desigualdades, son los que se vanaglorian de haber medrado a cuenta de los demás. Miserables son los que se alegran de que a los demás le vaya mal porque la bonanza del otro, entienden, amenaza la suya propia.
Los miserables del alma son aquellos que se quieren apoderar de ella aprehendiendo para sí el derecho a juzgar sobre las almas de los demás. Muchos son los miserables que en sus homilías dominicales o diarias fomentan el distanciamiento social porque se creen capaces de distinguir entre “buenos y malos” en función de su moralina.
Miserable es el que coarta tu libertad, el que busca someter a los demás a la dictadura de su pensamiento; miserable es quien con una sonrisa te ofrece una vacuna contra una enfermedad que el mismo ayudó a desarrollar. Miserables son los que hacen zancadillas a quien camina a su lado para que no pueda llegar antes.
Termino con otra cita de Benedetti que reza así: “Dicen que Dios creó a los miserables para proporcionar trabajo a los ángeles justicieros. Pero los miserables son capaces de cortarle las alas”. En mi opinión si el Dios que me enseñaron cuando niño sigue vigente, no ser trata más que de otro miserable más, pues en la miseria humana busca su vivero de fieles...
DE LA ESPAÑA DE LOS SOBRES A LA REPÚBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY
Cada vez que entramos en campaña electoral afloran las promesas de un mundo mejor, de imposibles que jamás se realizarán, etc. En la escena patria los políticos que se presentan no pueden escapar de esa pátina falsa que les caracteriza.
Uno los puede identificar por ser personas que viven, generalmente, lejos de la realidad cotidiana; personajes más o menos públicos que aspiran no a gobernar bien para la ciudadanía, sino a vanagloriarse de si mismos...cuando no a enriquecerse ilícitamente.
El país que se encuentra al oriente del río Uruguay, llamada comúnmente Uruguay hace tiempo que dejó de frotarse los ojos ante lo que parecía imposible de encontrar (más aún ti hablamos de América Latina), un político honesto de la cabeza a los pies. Alguien que gobierna pensando en los demás y huye de los boatos que tanto gustan a los nuestros.
José Mújica es un personaje singular, alguien a quien muchos vilipendian por el mero hecho de dejar al resto de la clase política en mal lugar. Pero en mal lugar porque pensar en el interés general muchos lo confunden con tener interés en lo general.
Con esta, tan manida, crisis pensé que existiría la posibilidad de que apareciese en nuestro espectro político alguien capaz de aglutinar los deseos de los ciudadanos. Un político que se preocupase realmente de hacer de nuestra sociedad un lugar mejor para vivir.
Estoy seguro de que entre toda la calaña de ladrones y corruptos que pululan por nuestro país, se encuentra alguien con vocación de Servicio Público. Espero que no sea necesaria la violencia social para que florezca.
Uruguay es un país donde la mayor parte de sus ciudadanía es gente humilde, ciudadanos que sufrieron una dictadura terrible, políticos corruptos que llevaron a ese pequeño país a casi la banca rota...Un país que no está lejos de lo que tenemos aquí, de lo que hemos vivido aquí. Ellos ya tienen a su POLÍTICO, busquemos nosotros el nuestro...
El SILENCIO
Vivimos tiempos en los que apenas escuchamos, en los que los ruidos son tantos y tan elevados que tendemos a hablar de lo nuestro sin tener en cuenta lo que percibimos. No nos gusta el silencio, tal vez porque jamás nos hemos detenido a escucharlo, a sentirlo.
El silencio, principio del todo, puede resultar abrumador cuando nuestro oído, acostumbrado a la algarabía de cada día, se sorprende del sonido sordo de éste.
Invito a todo el mundo a darse un largo paseo por medio de un paraje natural, alejado de pueblos, de cualquier vestigio de sociedad. Una vez alcanzado ese lugar mi consejo es simplemente mantenerse en silencio y escuchar. Percibiríamos así multitud de sensaciones que, de común, no notamos. El canto de las aves, el crujido de la hierba a nuestro paso, el ulular del viento... la vida.
El silencio es también el universo en el que se mueven la mayoría de los solitarios, de quienes recurren a él cuando necesitan encontrarse a sí mismos. La soledad es prima del silencio.
Poder leer en silencio te garantiza escuchar los sonidos de las historias que lees. Nuestra imaginación, una vez inmersos en la literatura, nos lleva a mantener en primera persona los diálogos y vivencias que tal vez leemos en tercera.
Los silencios son testigos mudos de las atrocidades que el ser humano ha cometido a lo largo de la historia; lo son también de las vivencias de las gentes del mar, de los que incapaces de soportarlos terminan con su vida (el silencio siempre será el último compañero del suicida).
Pese a todo, y por encima de todo en mi caso disfruto del silencio. No soy de alzar la voz, ni de lugares multitudinarios. Valoro el silencio en la misma medida que una buena conversación. Y ésta siempre será inmensamente mejor en lugares silenciosos. El silencio es, en mi humilde opinión, el mejor juez de los amantes y los amigos. Compartir un silencio y disfrutarlo une mucho más que la mayor de las algaradas....
martes, 22 de abril de 2014
DEBATIENDO SOBRE LA VIOLENCIA
Recientemente, en el transcurso de una comida, alguien aseveraba que sólo la violencia forzará el cambio social y político necesario que nuestra sociedad necesita y que el Estado demanda.
Es cierto que los grandes cambios sociales y civiles que ha habido a lo largo de la Historia han tenido como punto de partida revueltas más o menos violentas que han acongojado a la clase dominante y la ha hecho caer del púlpito.
La cuestión, paradigmática sin duda, es que una vez hecha la revuelta y pasado un cierto tiempo, aquellos que buscaban un ideal y que se revelaron de forma agresiva termina por aferrarse al mismo poder que antes detestaban.
Entiendo que la sociedad debe de entenderse desde un punto de vista pragmático aun cuando el ideal de un futuro mejor no lo alejemos de nuestras perspectivas.
Habría pues, que preguntarse, si tenemos las herramientas suficientes como para derribar a los corruptos de donde se encuentran y canalizar nuestras necesidades de cambio hacia una regeneración profunda de la sociedad.
Mi humilde opinión es que dicho cambio hay que hacerlo desde la formación y el convencimiento. Los cambios que ser fuerzan a través de la violencia no llevan a que los derrotados crean en las novedades, sino al sometimiento. Tenemos un claro déficit educativo, una absoluta falta de valores éticos y un profundo desconocimientos de los verdaderos debates que sí deberían vertebrar el pensamiento social.
El alejamiento de las Humanidades en el curriculum educativo nos hace mucho menos reflexivos. La capacidad de pensamiento crítico de las nuevas generaciones dista mucho de tener una mínima base.
Los que gobiernan nos tratan de convencer de que es en áreas técnicas en las que nos tenemos que formar, buscan una suerte de robots que trabajen sin pensar en otra cosa que en la mejora del producto, sin pararse a pensar si dicho producto tiene razón de ser.
La violencia sólo genera violencia; es cierto que abruptamente puede terminar con lo establecido pero...a qué coste. Las revueltas violentas sacuden de un modo terrible las conciencias de la gente pero tiene como contrapartida el resentimiento de quienes se ven “derrocados”.
La formación, la educación, la filosofía, el conocimiento, el descubrimiento del por qué de las cosas...eso es lo que nos haría capaces de lograr un cambio verdadero. Lo radical no está en incendiar el Congreso; el verdadero radicalismo se lograría al acercar el pensamiento crítico a la juventud que vive amordazada entre las carencias económicas y una formación carente de valores reales.
Si uno echa un vistazo a la historia descubre dos cosas: por un lado, y esto alienta a quien cree en la violencia como un modo de alcanzar un fin, a lo largo de los siglos ha habido innumerables sucesos violentos que han logrado terminar con lo establecido y lo han cambiado. La cuestión es que dichos cambios han sido por espacios cortos, históricamente hablando. En el otro lado está el pensamiento, y ese si ha logrado cambios de largo recorrido. Así pues una mirada menos pasional nos llevaría a descubrir que formando se logra más....
viernes, 18 de abril de 2014
EN LOS LIMITES DE LA REALIDAD
Siempre tratamos de mantener nuestros pensamientos dentro de la cordura; buscamos asideros sobre los que sujetarnos cuando la endeblez de nuestro carácter nos juega malas pasadas. Queremos tener los pies sobre la tierra y empezar la casa por los cimientos y no por el tejado; en definitiva tendemos a vivir dentro de la realidad.
Una pregunta, sin embargo, me ha hecho tener dudas sobre la veracidad de afirmaciones que hablan de ahora y aquí. ¿dónde están los límites de la realidad? Y ¿qué clase de realidad existe?¿Es la misma para todos? Y sí así fuese ¿qué ocurre si creo que la mía es diferente?.
La realidad es ese intangible en el que todos creemos vivir de un modo cierto. La realidad es también la quimera de muchos y el ocaso de otros. La realidad es...qué se yo que puede ser. Tan sólo especulo sobre los límites con el fin de decidir si mi modo de vida está dentro o fuera y, en todo caso, si quiero vivir en el centro o en exterior.
Los sueños nos ayudan a contemplar el presente que nos rodea de un modo mas relajado cuando éste amenaza comernos. Los juegos mentales mezclan experiencias y utopías; mantienen una apasionada partida de mus en la que no siempre gana la desaforada vida real.
Una observación sobre los diferentes medios de comunicación nos puede llevar hacia unas creencias u otras. Podemos creernos a “pies juntillas” que en Ucrania está a punto de haber una guerra civil, o por el contrario podemos atisbar otros intereses más próximos a los económicos que a los militares. Y entonces uno puede preguntarse ¿qué hay de real allí?
Barry Levinson en “Wag the Dog”, nos advertía de lo fácil que es modificar la realidad, de modo tal que podemos hacer ver a nuestros ojos (y por tanto entender a nuestro cerebro) aquello que queramos.
En las apariciones Marianas alguien siempre cree haber visto a la Virgen y, por tanto, su realidad incluye a un ente como éste. Cuestionarnos la veracidad de sus afirmaciones nos lleva a entrar en el complejo mundo de las creencias.
Los límites de la realidad se extienden pues, en mi humilde forma de ver la vida, hasta donde nosotros seamos capaces de llegar.
Y es en esos límites donde yo aventuro que está lo mollar de la vida. Lo intrínseco del hombre es quedarse en el mismo redil donde los demás están. De cuando en cuando un paseo por el exterior de la realidad aparente nos puede acercar a una realidad que siempre será subjetiva, pero que será la nuestra.
Creo que sería útil que en las escuelas se incentivase la exploración más allá de lo establecido, desde muy temprana edad. El universo de los sueños infantiles es un campo, sin duda, proclive a ello...
miércoles, 2 de abril de 2014
ERES
Eres ese sueño inalcanzable que flota en mi mente
Eres la brisa suave que calma la tempestad de mi alma
Eres aquello que añora desde siempre mi corazón latente
Eres mi pensamiento, mi sosiego, mi calma.
Eres el farol que alumbra mis pasos cada madrugada
Eres el calor que mitiga mi frío en las noches de invierno
Eres un consejo sabio para mi mente atribulada
Eres la mirada limpia del niño más tierno.
Eres un deseo, un misterio, una utopía
Eres cuanto necesito para el resto de mi camino
Eres el asidero perfecto al que anclar mi destino
Eres tú quien trajo luz donde ya no la había.
Eres
LA MENTIRA DEL ESPEJO
Casi la totalidad del “mundo civilizado” se ha visto reflejado alguna vez en un espejo. Este artilugio que ya usaban los egipcios ha tenido una historia que ha viajado en el tiempo paralela al desarrollo de las “civilizaciones más avanzadas”.
El hedonismo ha hecho de él, un lugar sagrado en el que poder satisfacer nuestras más profundas aspiraciones de estar más hermosos, más bellos. La realidad, distorsionada en más de una ocasión, dista mucho de ser aquella que nuestros ojos ven reflejada.
La mente nos juega, no pocas veces, malas pasadas. Y delante del espejo no sería diferente. Ni somos tan guapos, ni tan feos; ni tenemos tan poco pelo, ni tanto...
A lo largo de este tiempo en el que el espejo ha viajado con nosotros, hemos aprendido que ha sido la mente, junto con las corrientes de pensamiento vigentes en cada momento, la que nos ha hecho vernos reflejados de uno u otro modo. En una época en la que estar orondo era un síntoma de buena salud, verse delgado en el espejo era mala señal; cuando ocurría justamente lo contrario, pues eran los afectos a la gota los que perecían y no los enjutos propietarios de cuerpos lacerados por el hambre.
Jacques Lacan en su teoría del Estadío del Espejo situaba entre los seis y los dieciocho meses la aparición del “yo” psicoanalítico, toda vez que el niño de esa edad ve su reflejo en el espejo sin ser consciente de que no es el mismo. Y quiere ser como él, ya que cuando se mira a si mismo no se ve como un ser completo.
Así pues, el espejo nos ha engañado desde bien pronto. Nos ha convertido en esclavos de una belleza fingida; nos ha atribulado con estándares que no se ajustan las más de las veces a la realidad social que vivimos.
Buscamos en el espejo una belleza que muchas veces nos es esquiva; tal vez la proporción áurea esté demasiado distante de la angulosa forma de nuestra cara, o tal vez sea la redondez de nuestra mandíbula la que se escape de ese canon de belleza.
El espejo miente cuando nos muestra perfectos, guapos, esbeltos, simétricos...y miente básicamente porque cuando nos miramos, no lo hacemos de un modo aséptico, sino que nuestros ojos nos transmiten aquella realidad para la que han sido entrenados. Afortunadamente cada uno de nosotros es un entrenador potencial.
Tal vez un día alguien diseñe un espejo que sea capaz de reflejar el interior de cada uno de nosotros; un gran espejo en el que se muestren las miserias y virtudes que balancean nuestro destino. Mientras esto no ocurra, estaría bien dejar un poco a un lado nuestro hedonismo particular, e intentar reflejar en nuestro espejo, el verdadero interior que nos hace ser cómo somos en realidad....
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