LUGARES PARA SOÑAR

LUGARES PARA SOÑAR
cerrar lo ojos y sentir

jueves, 15 de diciembre de 2016

LA DESAZÓN, EL ABATIMIENTO Y UNA SORPRESA

Vivir es toda una aventura, nos despertamos cada mañana con multitud de cosas por hacer, de planes por realizar; tal vez tengamos a alguien con quien compartir nuestros sentimientos o quizás no…
Intentamos que cada momento que vivimos tenga un sentido, un propósito que dé validez a nuestro día a día.
Ocurre, sin embargo, que la vida tiende a dar sorpresas desagradables de cuando en cuando. Imponderables que convierten nuestra existencia en algo insoportable.
La desazón que produce una pérdida, del tipo que sea, nos acerca a esos instantes en los que nuestras acciones son erráticas, los pensamientos se agolpan en nuestra cabeza a la par que los razonamientos complejos enturbian las labores cotidianas. El resultado es un abatimiento físico y mental. Perdemos las ganas de todo, nos adentramos en la penumbra de nuestra propia mente; allí donde los sentimientos nos dejan desnudos ante la falacia de una felicidad que creíamos nuestra.
Los círculos mentales en los que podemos llegar a caer cuando vienen mal dadas siempre han tenido la misma salida recta. Que no es otra que la sorpresa del hallazgo inesperado. Todo lo que creíamos haber perdido vuelve a aparecer ante nuestros ojos. Miramos incrédulos, nos negamos a creer…pero ahí está. Rebosante de dicha para hacernos crecer internamente y volver al ciclo de la vida.

Toda noche termina al alba, por larga que haya sido. Es cierto que las largas noches de invierno, cuando llegan en primavera, saltan por los aires todo cuando florece alrededor. Sin embargo pocos jardineros son tan capaces como el corazón.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Utilicen la cabeza

Las leyes que nos hacen libres son, fundamentalmente, una conquista de la izquierda a las que la tradicional derecha se sumó sólo cuando fueron de su interés.   Ahora que perdemos derechos en todos los frentes no esperemos de quién los destruye nada que no sea mirar para otro lado y señalar. La conquista social siempre ha estado del mismo lado para disfrute posterior de ambos. Así que deben de ser, en mi opinión , los líderes de las fuerzas que representan esos valores quienes dejen atrás egos e imposiciones y busquen el consenso necesario para volver al statu quo previo.  Ya hemos salvado a quien no debíamos , lo mismo ya es tiempo de mirar por nosotros. Y ahora mismo hay quien está a otras cosas, pensando cómo salir de la quema.

sábado, 20 de agosto de 2016

Golondrina

Dicen que una golondrina no hace verano, sin embargo su sola presencia alegra a quien la observa. Así sucede en nuestras vidas cuando, de pronto, se cruza en nuestro camino alguien capaz de llenar de luz el espacio donde nos encontramos. Y si, es cierto que nada te garantiza la llegada del buen tiempo, mas es suficiente como para cambiar el semblante taciturno de los momentos menos claros. El estío nunca será permanente, tampoco podríamos tolerarlo; pero la transición de una etapa a otra es más fácil cuando uno disfruta de la sutil transformación de los días. Ahora que caminamos hacia los colores ocres y oxidados del otoño multicolor, toparse con una golondrina es, cuando menos, un buen motivo para sonreír.

martes, 26 de julio de 2016

Tiempo Futuro

Casi siempre son los cómo, los por qué...las respuestas que vamos aprendiendo se quedan obsoletas a cada año de nuestra vida. Las certezas de antaño no cubren las nuevas incertidumbres. No es cierto que cuanto más mayor más sabes o experiencia acumulas. Porque el pasado no regresa y aquellas experiencias apenas tienen cabida en este presente. La vida se resumiría en los "para qué " pues cada nuevo giro de este presente cambiante nos asoma a un universo de posibilidades. Reciclarse, esa es la palabra clave. Tenemos que aprender cada día, adaptarnos a los nuevos estímulos y buscar refugio temporal en lo conocido cuando no somos capaces de situar esos nuevos fogonazos. Renovarse o morir, tan viejo y tan nuevo.

domingo, 17 de julio de 2016

Los "te quiero" prostituidos

Hubo un tiempo en el que las palabras: "te quiero" "te amo" no eran baladí. Tenían el peso de los sentimientos y el valor de la palabra dada. Uno decía las cosas cuando las sentía y eso no cambiaba de un día para otro. De unos años para aquí expresar este sentimiento profundo se ha vuelto muy barato, hasta el punto de ser una suerte de sentimiento prostituido, de venta fácil y aceptación inmediata. Y es una pena porque al final lo único que merma es la confianza en las personas. Dejando de poner en valor los sentimientos nos adentramos en un oscuro laberinto de irrealidad. Es cierto que las cosas pueden ir bien, mal o regular. Del bien al mal sin mediar conflicto ni hecho, sólo se pasa si el sentimiento era irreal o falso. Lo contrario implicaría un ejercicio de introspección mental que habría de llevar a la verdadera casuística de la persona. Parece que el amor no sólo no está de moda en el sentido estricto de la palabra, sino que se ha manoseado tanto que ya es complicado dilucidar en que se diferencia un "te quiero" a una persona de un "lo quiero" a un animal u objeto. Pero esas personas, las que designan mal sus propios sentimientos tendrían que hacérselo mirar, pues en su camino van dejando algún que otro cadáver y muchas laceraciones gratuitas e innecesarias. Y es una pena llegar al extremo de tener que desconfiar de los demás o bien aceptar la falsedad sentimental del mismo modo que la política. Juan Jose Corral Lopez

lunes, 23 de mayo de 2016

INCRUSTADO ENTRE TUS PIERNAS

Esta noche me has agarrado de la mano y hemos comenzado a caminar. Te miraba de soslayo, por temor a mirarte de frente y despertar; no he pensado ni un momento hacia dónde me llevabas, sabía que quería ir. Recuerdo aquella playa en la que me enseñaste la que pusimos nombre a las estrellas; una arena tamizada por los colores de la noche en la que pude descubrir tu piel mientras escuchaba la acompasada música de las olas golpeando nuestros pies. No recuerdo cuándo, ni siquiera cómo, pero me desperté incrustado entre tus piernas; sintiendo tus manos alrededor de mi cuerpo; notando el latir de tu corazón; respirando el mismo aire que tú, perdido en tu mirada. Me desperté muy temprano, apenas despuntaba el alba, pero ya te habías ido. Me pareció escuchar el aleteo de un colibrí en la ventana y quise verlo…pero ya no estaba. Y me desplomé sobre mi cama, rememorando el vaivén de tus caderas mientras estaba incrustado entre tus piernas.

LA DECISIÓN

La toma de decisiones siempre es compleja pues en ella lleva implícito algo que nos afecta a nosotros mismos. Decidir lleva aparejado, casi siempre, dejar algo de lado; emprender un nuevo camino; blanco o negro; frío o calor; amor o desamor… Y suele suceder qué, una vez tomada una decisión, aparecen en nuestro horizonte personas opinando sobre aquello que hemos tomado en consideración. El ser humano tiende a creer que su punto de vista es el correcto y por ello busca influir en las decisiones de los demás tratando de modificar las cosas. En la decisión siembre se nos genera una duda razonable y alguna que no lo es tanto. Sin embargo atendemos a ambas hasta el punto de crearnos dudas. ¿Por qué? Pues porque la responsabilidad siempre ha necesitado de una importante personalidad que la sostenga. Cambiar o modificar el camino que un día decidimos andar no es para pusilánimes. No hablo de las decisiones mundanas, de las que tomamos cada día pues esas, aunque sea uno un cirujano y opere a vida o muerte a un paciente, figuran o entran dentro de nuestro normal devenir. Las decisiones importantes son las que atañen siempre a nuestra vida privada. Las que van a suponer un antes y un después. El temor a equivocarse es tan humano como el deseo de llevar a cabo la propia decisión. Es el peso que ese temor tenga el que demora el giro a la vida. Y sí, hay personas que jamás pasan del temor y se quedan atrapadas en un bucle agónico; y pasan su vida entre el deseo de ser y la incapacidad mental de avanzar. También hay quien se refugia en los condicionantes externos; ven obras en la calle y por ello dicen que no se puede avanzar…cuando lo único que hay que hacer es ir con cuidado. Es cierto que los condicionantes económicos nos pueden llevar a vivir situaciones de Camarote de los hermanos Max. Y también que no todo el mundo tiene la gallardía de saltar de su vida sin tener claro dónde va a caer. Y seguro que quien lo hace no es mejor que quien se queda. La diferencia, a mi modo de ver, está en cómo afronta uno la vida después de verse en la encrucijada. Si has tomado la decisión vivirás la vida que tú has elegido. Aciertes o no. Mientras que si decides quedarte atrapado esperando vivirás la vida de los otros, la que las personas o la situación te permitan. Y estaría bien que siendo así uno no vaya lamentándose de su situación por las esquinas. Todos tenemos la capacidad de decidir. Decidir no es más que ser dueños de nuestros actos.