LUGARES PARA SOÑAR

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cerrar lo ojos y sentir

jueves, 13 de diciembre de 2012

MODELOS SOCIALES

Es posible que los problemas económicos que sacuden nuestro país no se solucionen de inmediato, no existen varitas mágicas que poder agitar para cambiar de un plumazo tanto desaguisado. En todo caso lo que sí se está produciendo es un cambio en la estructura social del país. Siempre que se produce un cambio de gobierno suelen llevarse a cabo políticas contrarias a las del periodo anterior pero ahora estamos en un punto mucho más trascendente. Además de la regresión en derechos sociales, que es notoria y manifiesta, está a punto de producirse un cambio mucho más dramático. En breve se alejará uno de los pilares del Estado de Derecho de la sociedad. La Justicia ya no será para todos, sino para la clase elitista que pueda permitirse pagarla. El aumento de las Tasas junto con los cambios que quiere acometer el ministro del ramo con el apoyo de su mayoría absoluta situará, en breve, a nuestro país a la cola de la equidad y de la igualdad. Cuando uno acude a votar, sobre todo si no va, en momentos tan delicados como los actuales, debe de ser consciente de que las mayorías absolutas pueden esconder extremos muy peligrosos que amenacen el statu quo alcanzado con anterioridad. Llevamos más de cinco reformas educativas desde la Transición, un tiempo en el que nuestro sistema educativo a vivido en una montaña rusa continua. Lo que hoy es pilar del Sistema Educativo llegan los siguientes y lo cambian. En esta época parece un poco trasnochado el hecho de que la religión pueda volver a tener un peso equivalente a las matemáticas en la Educación. Sea como sea cada año el informe PISA y cualquier otro que se ponga en liza, nos deja a la altura del betún. ¿por qué? Pues por que de la Educación han hecho área de proselitismo los políticos de uno y otro color. Con matices claros entre ellos. Una ideología nos acerca a la modernidad y otra nos retrotrae a un pasado...poco o nada glorioso. Si a la Justicia y a la Educación le sumamos la Sanidad, nos encontramos con que el cambio de modelo social está siendo mucho más profundo de lo que queremos creer. Pagaremos por la Justicia, pagaremos por la Educación y pagaremos por la Sanidad. Lo que hace apenas dos años parecía inverosímil será ahora más que probable porque a este Gobierno le ha salido el lado oscuro. Ese que hace de la necesidad virtud sólo para ellos y sus acólitos.

sábado, 8 de diciembre de 2012

LA CIUDAD DEL TIEMPO

Existe un lugar donde el tiempo parece detenerse tras cada esquina doblada. Una ciudad donde el tiempo es relativo, porque las certezas en la vida son patrimonio de los que viven sólo el pasado. He ido construyendo en mi cabeza un lugar fantástico en el que se pueden vivir todo tipo de aventuras. Una ciudad donde a cada desamor le sigue la ilusión por lo que está por llegar. Un buen lugar donde construir castillos de arena sin temor a que una ola los derribe. La ilusión es la mejor arquitecta de todo aquello que hoy nos parece inalcanzable. Las grandes obras han nacido primero en las cabezas pensantes de aquellos que las imaginaron primero, incluso cuando ellos ni siquiera las pudieron ver terminadas. Por ello en mi ciudad hay cabida para muchas cosas. Sobre todo para los sentimientos. Son los sentimientos y las emociones los verdaderos motores de mi vida; alguien que siempre ha sido impulsivo no podría vivir en otro lugar mejor que en aquel que un día ha soñado y que poco a poco ha ido construyendo con lo que ha ido viviendo. Quien tenga el interés en descubrir como son las calles y callejones de mi ciudad inventada, sólo tienen intentarlo. Salir de la suya propia y darse un garbeo por la que he ido creando. Seguro que habrá calles en las que los desconchados del pavimento necesiten una reparación urgente; en otras la luz será tenue porque las lámparas apenas dan para un leve titileo. Las plazas con más iluminación serán las próximas al corazón y el cerebro. Las primeras estarán sembradas de arenisca resbaladiza que hará difícil llegar al él. Nunca he sido el más ejemplar de los arquitectos en ese sentido. Las segundas, aquellas que se llenan de ideas son más fáciles de alcanzar y visitar, siempre y cuando quien las visite aporte algo a la obra. No quiero transeúntes impávidos, sino visitantes con ganas de integrarse y de integrar. La ciudad del tiempo, mi ciudad personal, se abre abigarrada para todos aquellos que teman traspasar la carretera por la cual se adentra en su interior; si llegas con la intención de quedarte, entonces te recibirá con el calor preciso y necesario como para que no quieras irte. La ciudad del Tiempo te invitará a recostarte en bancos desde los que observar cómo las emociones se acercan, te rodean y te hacen sentirte parte de ella. La ciudad del Tiempo te abrirá sus puertas de forma incondicional siempre y cuando decidas quedarte. Si decides salir y visitar otras confío en que su recuerdo te haga girar la cabeza de cuando en cuando y esbozar una sonrisa.

DICHO DE OTRO MODO

En los últimos tiempos venimos acostumbrando nuestros oídos a palabras nuevas que enmascaran las malas artes en el gobierno de las empresas públicas y privadas. Inundan los medios de comunicación con términos de vigencia efímera para que nos preocupemos de temas que no comprendemos la mayoría y que, en realidad, tratan de desviar la atención de lo realmente molar, de la desvergüenza que asola esta piel de toro. Dicen en una comunidad autónoma sita en el centro de la Nación que sus hospitales no se cierran ni dejan de ser públicos, sino que pasan a una mejor gestión que anticipa una mejor suerte. En todos los ámbitos se utilizan tecnicismos para engañar al contribuyente; un contribuyente que observa alelado el medio de comunicación de turno poniendo cara de no entender nada pero asintiendo: “debe de ser verdad si lo dice la tele”. Los nosocomios se desarrollaron desde los griegos como lugares donde atender a los enfermos, donde poder acudir a recibir unos cuidados médicos. Eran lugares donde al paciente se le trataba (dentro del orden social establecido) con los mejores medios del momento. Ahora quieren convertir aquellos en modernos lazaretos; hospitales a los que acudirá el vulgo a tratarse, con recortes drásticos que mermarán las atenciones para las que se ha luchado décadas en este y otros países. Para las clases altas, que siempre verán en la chusma el lugar a dónde arrojar sus miserias y sus ignorancias, quedarán los centros privados. Aquellos que puedan pagarse la sanidad la tendrán, los demás....no. No queremos darnos cuenta de la felonía que lleva a cabo la clase política; una traición al sistema público en beneficio de lo privado. Un eje vertebrador sobre el que quieren crear la sociedad del mañana. Una sociedad más clasista que nunca, mucho más cerca de los postulados del Antiguo Régimen que de la moderna sociedad post- industrial. España lleva camino de pasar de ser un lugar de fiesta, derroche y ladrillo a ser un lupanar en el que los ricos europeos se permitan repasar a todo aquel que se venda. Y todos tenemos precio (o casi). Nuestros jóvenes salen ahora de botellón, una borrachera de toda la vida pero vestida de modernidad. Y el origen de ella está en lo más antiguo del ser humano, en la socialización y no en los altos precios de las copas y demás, como nos quieren vender. Botellón hacen en Suiza y presumen de ser una sociedad sin problemas económicos. Ahora tenemos amigos con derecho a roce, o “folla-amigos”...toda la vida han existido. La promiscuidad la llevamos implícita en nuestro ADN. La fidelidad es, de hecho, algo reciente en la especie, algo más próximo a la influencia religiosa que a la verdadera necesidad del ser humano. Parece que ha pasado un lustro de la “prima de riesgo” y de “la presión de los mercados” , cuando hace menos de seis meses era un arma arrojadiza de unos y otros para alterar nuestro día a día y que dejásemos de ir al baño bajo la guillotina en forma de mercado que amenazaba con dejarnos sin papel con que limpiarnos el culo. Ahora que ya nos hemos cagado da igual si nos limpiamos o sino lo hacemos. Ellos van ganando por goleada. Nuestras tragaderas se han mostrado enormes; capaces de matar por que nos muevan un marco de una finca somos incapaces, sin embargo, de defender aquello por lo que algunos (no pocos) se dejaron la piel, cuando no la vida. Todos los sanitarios que se manifiestan en la defensa de una sanidad pública deberían estar respaldados por todos y cada uno de nosotros. Esa batalla, la suya, es también la nuestra. Una batalla que da sus últimos estertores en la búsqueda de la última bocanada de aire antes de perecer. Hay todavía alguna esperanza. Cambiar las cosas está en nuestras manos, aunque ahora no lo parezca. Empecemos por llamar a las cosas por su nombre y no dejemos que disfracen de siglas ilegibles lo que toda la vida ha sido robo, asalto, intimidación, desvergüenza y deslealtad. Una traición a todos los que lucharon un día por tener un mundo mejor.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

VISIONES

Pertenezco a una generación que creció en una sociedad que mantenía una dura disputa entre el pasado reciente y la modernidad que terminaría fagocitando aquel pasado casposo, hoy casi superado. Eran tiempos de televisión con rombos. Rombos que indicaban a los padres qué debían y no permitir ver a sus hijos, sin reparar en que aquellos imberbes tenían ojos para ver mucho más allá de lo que uno o dos rombos establecían como correctos. Alimentamos nuestra imaginación a partir de lo prohibido, siempre es lo que nos niegan lo primero que tratamos de buscar. Así las visiones que tenemos a lo largo de nuestra vida son las que nos hacen ir hacia un lado u otro. Las primeras tetas que recuerdo haber visto siendo consciente de las tetas formaban parte de mis fantasías, fueron las de dos amigas de mi madre. Unas “desvergonzadas” para la época que hacían topless en un pueblo de provincias. Aquellos melones de una y pequeños frutos de la otra entraron de pronto a ser objeto de culto en las tumultuosas noches de tiendas de campaña improvisadas bajo las mantas. Tras un constante peregrinar de estío a las orillas del río Miño llegó el otoño, y con el los cuellos altos. Eran tiempos duros, sin duda, donde sólo podías imaginar ya que ver...era difícil. Y eso que lo intentábamos, encaramándonos a muros, ventanas, balcones y otros lugares. Al final has de pasar al plan B. ¿Cual era el plan B? Asaltar por las bravas a alguna de las amigas y ver que sentías al tocar aquellas turgencias. Claro que la empresa no era fácil, por un lado el no saber muy bien qué ni cómo; por otro las represalias. Como quiera que nos adiestró alguno de nuestros mayores allá nos decidimos a la emboscada. Metiendo mano a la panadera, a la hija de éste, de aquel... tocando por tocar, pues las prisas para evitar el bofetón inmediato hacían que la visión que quedaba más tiempo en tu memoria fuera el dolor del manotazo. Aun y así...era una aventura casa diaria. Hoy lo mismo nos habrían acusado de acoso o algo así. Y que conste que era algo que no sólo hacían los chicos, pues recuerdo a chicas rodeando y tocando a alguno de los más “afortunados” que jugaba con nosotros. Otra de las visiones que seguramente guardamos en la memoria es la del primer cuerpo desnudo que vemos del otro sexo de forma buscada, premeditada, con todo el subidón del morbo de la primera vez. Como no podía ser de otro modo en alguien que se crió en un pueblo rodeado de amigos, la visión fue mancomunada. La afortunada una vecina que había llegado de Valencia ese mismo verano y que consideraban las lugareñas como “hippies” porque llevaban ropa...holgada. Esperamos casi dos horas con un calor del demonio tras un muro para ver cómo se duchaba. Fue como ver la luna con telescopio, una visión imborrable. Como también lo fue el ver la cara de su novio saltando el muro con una mala leche increíble. Eso sí...reír nos reímos mucho. Nos fuimos a casa y … cada uno con su propia tienda de campaña. Jamás aquella vecina volvió a ser observada con los mismos ojos. Durante mucho tiempo fue la utopía de algunos. Otra de esas visiones que se me han quedado grabadas el alguna estantería de mi memoria fue la de un vecino que siempre había sido ejemplo para todos, padre responsable, marido ejemplar y tenaz martilleador de la conciencia de su hijo y de la mía sobre cómo comportarnos con esto y con aquello. Pues bien, un día de verano su vástago y quien escribe bajaron a la ciudad al cine, en tren, como siempre que nuestros padres podían permitírselo o cuando habíamos ganado los suficiente recogiendo balones en el campo de fútbol. A la salida del cine, tras haber reído a carcajadas con “Loca academia de policía” paseábamos hasta la estación para tomar el tren de regreso cuando vimos el coche de su padre y, curiosos, fuimos a ver si lo veíamos. Era media tarde y el coche estaba próximo a uno de los puentes que cruza la ciudad. Y vimos al padre, bajo un arco, en una actitud nada correcta. Fue una visión que nunca olvidaremos. Entonces no sabíamos como llamar a los “chaperos”, en aquel entonces sólo sabíamos la palabra “maricón”...una visión en suma... Seguro que en mi vida hay más visiones, unas agradables, otras desagradables, alguna maravillosa, como cuando ves a tu hija por primera vez, etc. pero terminaría con una bastante reciente. Pasando por una playa nudista pensaba sobre mi disgusto por pasear a lo largo de la playa desnudo. Me gusta tomar el sol desnudo, incluso bañarme, pero caminar se me hace incómodo. El caso es que iba atribulado con estos pensamientos cuando vi, a lo lejos a una mujer que caminaba en sentido contrario. De lejos percibí que ella también llevaba la parte de abajo del bikini, caminando con otra amiga desnuda. Para mí pensé que no era el único y que había más que pensaban igual. A medida que nos acercábamos el bañador me parecía más rarito, pues no le veía los cordones laterales típicos, con los que sujetar dicha prenda. Ya más cerca mis ojos no pudieron dejar de mirar para aquel triángulo equilátero con más pelo que la cabeza de un mulato. No pude evitar sonreír, definitivamente el sentido del ridículo es tan personal como lo puede ser una mirada....

EL SENTIDO IMPERFECTO DE LAS COSAS

Desde que apenas nacemos nuestros padres, nuestros maestros, aquellos que se implican en nuestra formación como individuos se fajan en explicarnos cómo hacer las cosas bien. Nos indican el modo adecuado de hacer esto o lo otro. La búsqueda de la perfección hace que, a menudo, dejemos de percibir las maravillosas imperfecciones que nos rodean. El mundo no es perfecto, la naturaleza tampoco lo es, el sentido imperfecto de las cosas logra que tengamos un espejo en el que comparar lo que nosotros creemos que es correcto en contrapartida con otros modos, otras formas. Los cánones de belleza han ido cambiando con el paso de los siglos; describiendo, es su curso, amplios meandros que han estado muy próximos entre ellos. Lo que esta década es hortera y feo se antoja moderno y descarado en la siguiente. Con los valores morales pasa lo mismo. Ya no digamos con los sociales. La moralina, disfrazada de moral, es tan fluctuante como lo puede ser la bolsa, con picos y valles. El alejamiento o acercamiento a la moral que se establece en un lugar determinado hace que los que la siguen nos miren como personas cercanas a la perfección o como seres imperfectos que ellos deben moldear. Los valores sociales todavía son más cambiantes, pues se dejan influenciar por demasiadas corrientes. Si hasta hace poco tiempo sólo Cantinflas llevaba los pantalones en el fondo del culo, ahora son nuestros jóvenes quienes llevan la ropa así. Claro que no fue el ilustre mexicano quien lo puso en boga, sino los presos de cárceles de Estados Unidos, que cosas... En las relaciones personales aquello que a uno le parece correcto se convierte en insoportable para otro que lo ve desde una distancia similar. Nadie es racista hasta que una persona de otra etnia tiene la intención de entrar en su familia. Entonces, por poner un ejemplo, aquella belleza de ébano se convierte en un negro. Siempre he creído que en el amor los iguales terminan por repelerse, sin embargo también he comprobado que los polos opuestos casi siempre están destinados a ser eso...opuestos. Por más que el juego de la diferencia haga intenso el momento del encuentro. El equilibro, quizá, esté en ser capaces de advertir las imperfecciones de todo cuanto nos rodea y de quien tengamos a nuestro lado. Admitir que aquello que vemos imperfecto seguramente, desde el otro lado, no se vea así. Todos somos etnocentristas, creemos que lo nuestro es lo válido, lo real, la verdad...casi nunca existe una sola verdad. Todo lo que nos rodea está tallado con las imperfecciones necesarias para llegar a la perfección de algunas de las cosas que podemos disfrutar. Si somos capaces de valorar lo que tenemos...

lunes, 3 de diciembre de 2012

¿CUAL ES EL JUEGO?

¿ A qué estamos jugando? ¿Por qué permanecemos quietos cuando nos están cambiando el suelo sobre el que apoyamos nuestros pies? Acaso no somos capaces de percibir que la realidad que nos espera en el futuro próximo, a este paso, no va a ser menos angustiosa que la peor de las pesadillas. Nadie hace menos daño a quien pretende terminar con un Estado de Bienestar en el que nunca creyó, que aquel que vive en connivencia con ellos. El futuro que nos están robando nos pertenece por derecho, porque otros lo han luchado durante décadas; no podemos permanecer agazapados tras el matorral del miedo. Porque eso es lo que pretenden, acongojarnos y acojonarnos con la falacia de que lo que hacen es necesario para salvarnos de ellos mismos. La sociedad actúa como un soldado perdido en el campo de batalla que ansía el liderazgo de alguien que lo saque de donde está, que lo aleje del punto en el que se ha situado como blanco de todos. Es cierto que nos faltan líderes, alguien capaz de aglutinar las esperanzas y las energías de quienes vemos tras estas políticas económicas el desmantelamiento de todo aquello en lo que hemos creído y con lo que crecimos. La falta de esos iconos no puede dejarnos en casa, debemos manifestar por cualquier medio que no somos tontos; que no somos imbéciles maleables desde cualquier atalaya informativa manipulada por el poder. Las montañas las forman granos de arena que independientes apenas suponen nada pero que juntos son capaces de ensombrecer aquello que se proponen. Ya no está en juego nuestra generación, la realidad del ahora mismo, sino que jugamos con las próximas generaciones. Seres que creíamos serían totalmente dueños de sus vidas y que corren el riesgo de ver sesgadas sus expectativas de vida al tener que permanecer atadas a sus casa ante la imposibilidad de ver más allá del alfeizar de sus ventanas. Las mayorías absolutas mal empleadas terminan aniquilando las herencias de tiempos pretéritos, en los que lo bueno superó con mucho lo malo. Al otro lado del poder está...la nada. Necesitamos una oposición creíble, cercana a la sociedad; necesitamos un líder al que adherirnos con el fin de no terminar barriendo los restos de un país que un día fuimos y que, ahora, ya no conocemos. ¿Queremos jugar a este juego que nos han propuesto? Un juego con cartas marcadas en el que ellos ya se saben vencedores. Tenemos que obligar al poder a jugar en un tablero nuevo, donde la balanza esté en equilibrio. Busquemos contrapesos con los que contrarrestar el peso plomizo de quien detenta el poder...

sábado, 1 de diciembre de 2012

CUAL ES LA VERDAD

Muchas veces nos hemos encontrado en la tesitura siguiente: hablamos con alguien que nos dice que lo que nosotros le decimos no es cierto, que la verdad es la suya. Y nos enfrascamos en una discusión sin sentido cuyo único objetivo es imponer una verdad que siempre será relativa. A no se que lo que diga la otra parte sea manifiestamente mentira. Cuando uno ve las cosas que le suceden de un modo y el de al lado las ve de otro diferente, ¿quién tiene la razón? ¿cuál es la verdad? Hay quien sostiene que la verdad sólo tiene una cara; sin embargo yo creo que la verdad sólo nos parece verdadera cuando llena nuestros oídos con la realidad que esperamos que nos cuenten. La mentira tiene las patas cortas, dice el refranero español, sin embargo no es cierto. La historia del hombre está tallada con medias verdades. La verdadera realidad apenas es conocida por la persona que vive una situación. La segunda vez que narra lo acontecido comienza a incorporar a su discurso nuevas situaciones que, tal vez, no se dieron. Y no se trata de que se inventen cosas a propósito, sino que tendemos a adornar aquello que nos agrada y a minimizar lo que nos puede parecer poco importante. Muchas veces sucede que quedas con alguien parar tomarte un café y no llegas. Seguro que tú tienes tus motivos, razones que te han impedido acudir a la cita. Explicas a la otra parte lo sucedido pero, por norma general, desconfiará de lo que tú le digas porque su realidad, su verdad, es que estuvo esperando. Da igual si es verdad o mentira lo que te ha impedido estar, la otra parte habrá puesto para entonces una pátina de falsedad a tu discurso porque, de lo contrario implicaría asumir que se cometió un error al juzgarnos previamente. Al final de una larga y oscura noche siempre aguarda el alba, esta es una verdad impepinable, sin embargo...no comienza el alba para todos al mismo tiempo. Así, la percepción de la verdad de unos y otros no casa. Sería bueno admitir, al menos en principio, los razonamientos de la otra parte como válidos, dado que lo contrario sería pretencioso. Y si no nos gusta estar con ese amigo, novia, o persona conocida...no hacerlo. Pero no juzgar las cosas que pasen a terceros según nuestra propia óptica, al menos a priori.